¿Y si analizáramos una causa judicial como analizan un accidente aéreo? El análisis Post-Mortem llega al Derecho e introduce el análisis Pre-Mortem

Cuando un avión sufre un accidente, nadie se limita a lamentar el resultado.

Se investiga absolutamente todo.

Se reconstruyen las conversaciones de la cabina.

Se analizan las cajas negras.

Se estudia cada decisión tomada por los pilotos, el estado de la aeronave, la meteorología, el mantenimiento, los protocolos, las comunicaciones y hasta el último segundo del vuelo.

¿Por qué?

Porque el objetivo no es encontrar un culpable.

El objetivo es que ese accidente no vuelva a producirse nunca más.

Curiosamente, en el mundo jurídico ocurre exactamente lo contrario.

Una vez termina un procedimiento, especialmente si el resultado ha sido desfavorable, la mayoría de los profesionales simplemente archivan el expediente y continúan con el siguiente asunto.

Y quizá ahí esté uno de los mayores errores de la abogacía moderna.

El expediente no termina cuando termina el juicio

En realidad, ese debería ser el momento en el que empieza el verdadero aprendizaje.

En ingeniería existe un concepto denominado Post-Mortem Analysis.

Consiste en realizar una revisión completa del proyecto una vez finalizado.

No importa si el resultado ha sido un éxito o un fracaso.

Lo importante es responder preguntas incómodas.

¿Qué hicimos bien?

¿Qué hicimos mal?

¿Qué señales ignoramos?

¿Qué riesgos no supimos identificar?

¿Qué habría ocurrido si hubiéramos tomado otra decisión?

En Derecho apenas existe esta cultura.

Y debería existir.

Una causa judicial también deja una “caja negra”

Cada procedimiento genera una enorme cantidad de información.

Demandas.

Contestaciones.

Autos.

Providencias.

Pruebas.

Declaraciones.

Recursos.

Cronología.

Incidencias.

Errores.

Silencios.

Oportunidades perdidas.

Todo ello constituye la auténtica caja negra del procedimiento.

Y hoy, gracias a la Inteligencia Artificial, podemos reconstruirla.

La IA permite hacer algo que antes era prácticamente imposible

Hasta hace pocos años, revisar una causa completa suponía volver a leer miles de páginas.

Era lento.

Costoso.

Y muchas veces imposible económicamente.

Ahora la IA permite reconstruir el procedimiento completo en pocas horas.

Pero no solo eso.

Puede detectar:

  • contradicciones entre resoluciones;
  • pruebas que nunca llegaron a valorarse;
  • cambios en la estrategia procesal;
  • momentos donde pudo plantearse una nulidad;
  • oportunidades de prueba desaprovechadas;
  • posibles errores en la dirección letrada;
  • sesgos de valoración;
  • e incluso escenarios alternativos mediante simulación narrativa.

El verdadero Post-Mortem jurídico

En nuestro despacho creemos que un procedimiento no termina cuando existe sentencia firme.

Empieza una segunda fase.

La más interesante.

Analizar la causa como si fuera un proyecto de ingeniería.

No para buscar culpables.

Sino para entender exactamente qué ocurrió.

Y qué habría ocurrido si determinadas decisiones hubieran sido distintas.

Aquí es donde aparecen los relatos jurídicos simulados.

Construimos diferentes versiones del procedimiento.

No para cambiar la realidad.

Sino para responder preguntas como:

“¿Qué habría ocurrido si esta prueba se hubiera solicitado en instrucción?”

“¿Qué habría pasado si el interrogatorio hubiera seguido otro orden?”

“¿Y si la nulidad se hubiera planteado seis meses antes?”

“¿Y si el recurso hubiera utilizado otra estrategia argumental?”

La IA permite ejecutar estas simulaciones miles de veces.

Y cada una de ellas aporta información extremadamente valiosa.

Del Post-Mortem al Pre-Mortem

Lo verdaderamente interesante es que el Post-Mortem sirve para alimentar el siguiente paso.

El Pre-Mortem.

Es decir, utilizar toda la experiencia obtenida en procedimientos anteriores para anticipar el fracaso antes de que ocurra.

Ese es precisamente el objetivo de la ficción jurídica.

No escribir historias.

Sino simular futuros.

Ensayar estrategias.

Detectar riesgos.

Corregir errores antes de que aparezcan.

Y preparar una defensa mucho más sólida.

La abogacía del futuro no estudiará únicamente sentencias

Estudiará procedimientos completos.

Analizará patrones.

Construirá simulaciones.

Ejecutará miles de escenarios.

Y aprenderá de cada expediente como hoy aprende la aviación de cada accidente.

Porque una sentencia perdida puede convertirse en la mejor fuente de conocimiento para ganar la siguiente.

Nuestra filosofía

Esa es precisamente la filosofía que inspira nuestro trabajo.

No utilizamos la Inteligencia Artificial para redactar documentos más deprisa.

La utilizamos para comprender mejor cada procedimiento.

Para reconstruirlo.

Para cuestionarlo.

Para someterlo a miles de simulaciones.

Y para descubrir aquello que una lectura tradicional nunca habría encontrado.

Porque creemos que el futuro de la defensa jurídica no estará únicamente en conocer mejor las leyes.

Estará en comprender mejor las decisiones.

Y, sobre todo, en aprender de ellas antes de volver a entrar en una sala de justicia.

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Juanjo Villena

Tecnólogo, experto en sistemas procesales complejos, líder empresarial y filántropo. No hay problema legal y humano que no tenga solución.

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