Comenzar para algunos puede se acabar. Por ejemplo, yo empiezo estas líneas acabando pronto por decir que me siento Jubilado sin pensión. Es un termino que llevo acuñando ya tiempo desde hace meses y que he ido soltando aquí y allá para definir un estado del cuerpo y del alma en el que se encuentra una persona, como la mía, a las puertas de los cincuenta y un años y que tiene media vida madura hecha, profesionalmente muy hecha, vuelta y vuelta, para algunos terminada, para otros acabada, para los que empiezan en retirada y para el mercado laboral, bueno yo no creo en el mercado laboral porque desde el comienzo de los tiempos fui de los que se creó su empleo.
Por decirlo de alguna manera nunca he creído en un sistema que te de algo, al contrario, he creído y sigo afirmando que el sistema nos quita todo lo que puede y más, es un acto de bien el quitarle al sistema, con las mejores artes posibles todo lo que se pueda, obvio es que en esas artes deben encontrarse dentro de una legitimidad y legalidad, aunque el sistema cada día borra estas y rehace las normas para privar al individuo de su bien más valioso, la libertad.
El Jubilado sin pensión conoce que no es apto para el trabajo en el sistema, ojo, claro que tiene la edad para trabajar, por supuesto que tiene la experiencia y los conocimientos, pero esos mismos le están diciendo que el precio que debe pagar por ejercer su actividad es tan alto que debe parar, frenar su carrera y tal vez poner fin a la misma. No hay pensión, cierto, no tiene ni la edad ni los requisitos que el sistema le piden, pero si se examinan los mismos le serán siempre inalcanzables.
El Jubilado sin pensión reconoce que tal vez ha hecho mal mucha parte del camino de su vida porque se esforzó en conseguir una posición económica que el sistema se come en cualquier momento. El calculo de posibilidades de pagos con interés compuesto e interés francés sorprende en demasía cuando se pierden el primer millón de euros y a partir de aquí la realidad se comprime en otro universo alternativo, recomiendo la lectura, no le he encontrado traducida al español de “lo que aprendí cuando perdí mi primer millón de dólares”, más menos traducido, https://www.amazon.es/Learned-Million-Columbia-Business-Publishing/dp/0231164688 de Jim Paul.
Esa realidad que todos tenemos y las ideas preprogramadas de cumplimiento, vergüenza, fragilidad, sistema, sistémica, etc. Creo que es interesante su lectura y bueno, no que todo el mundo perdiera un millón de dólares o euros, pero si que se sentarán a dejar de pagar unos cuantos recibos y como experimento a ver qué pasaba, el giro copernicano en sus vidas seria brutal.
Los factores psicológicos de las falacias, la sobrevaloración de los sucesos sucesivos, el éxito, el fracaso, las probabilidades matemáticas que ocurra un suceso, la suerte, todo ello nos condiciona de tal manera, que es hasta divertido y el hecho como se dice, lo peor que hacemos es prever.
El Jubilado sin pensión rompe y rompió con todo esto porque queda fuera del sistema, si, se le puede catalogar de bordear el sistema, pero nada más lejos lo único que quiere es vivir, sistemático o asistemático, lo que hace y lo hace lo menor posible, con perdón sin que moleste a nadie es que no quiere que el sistema le joda, deja a los demás vivir, y sin recibir pensión.
No hay una búsqueda de un gratis total porque sabe que lo que parece que es gratis tiene un alto precio, ahora bien, quiere seguir viviendo y para vivir tiene que ganar algún dinero.
Desde hace un tiempo, salir a trabajar es un dolor, al menos en España. La crujida impositiva es tal que no desmerece la subida de impuestos que se ampara en la fiesta pandémica pero que se oculta en un descontrol de políticas de incultura energética, educativa, tecnológica, sin importar el color de quien gobierne, el individuo ha sido olvidado en favor del colectivo pero es curioso este está formado por individuos, ahora se desarrolla más que nunca el principio de la gallina y el huevo, quien vino antes, pero sin duda el primero en este caso fue el individuo, no el colectivo. Ahora hay entes que persiguen a individuos para salvar al colectivo, sonrío, pero el “Ente” solo busca salvarse así mismo porque el individuo le importa poco.
Como individuos, decía, tenemos una misión fundamental, luchar contra los “Entes” fantasmas formados por otros “entes” indefinidos y que defiende, dicen, un colectivo de individuos no definidos, esto me da aun mas miedo. En pocas palabras hay un “Ente” que se preocupa por mi de que no me falte de nada, pero yo no tengo mas que ver que cada día soy más pobre y si me descuido me quitarán todo en un momento de una llamada “emergencia colectiva nacional” de ahí que antes de que ocurra esto sea ya pobre, jubilado y sin pensión, para que no tengan nada que llevarse, viva al día totalmente y considere que no hay fortuna que no sea un nuevo día que goce del tiempo libre.
Por ello, tal vez sea el momento de contemplar las posibilidades que nos da un sistema descentralizado como el blockchain y su cadena de bloques para ver nuevas oportunidades de negocios basadas en esta nueva tecnología. Vivir de otro sistema de intercambio de mercados alternativos y no del mercado fiduciario, aprender de un mundo virtual, aunque si que es verdad que comemos y vestimos en un mundo físico, tal vez las obras de arte si que están ya al alcance de todos a través de los Nfts y no se es un cripto malvado por comprarlas y puede, solo puede que se tengan bienes, pero criptobienes, fácilmente transmisibles, no siendo por ello un criptoanarquista, o si, peores cosas nos llaman.
Por ahora es un pensamiento de un hombre de mediana edad en busca de su jubilación, sin pensión.






