La noticia publicada por Economist & Jurist, bajo el título “Justicia sin medios: sobre el mal uso de la IA”, no debería dejar indiferente a nadie.
Pero menos aún a quienes hoy están inmersos en un procedimiento penal, civil o contencioso, creyendo que el sistema sigue operando como hace veinte años.
Ya no es así.
Hoy no te enfrentas solo a un juez o a un fiscal.
Te enfrentas a una Administración de Justicia que empieza a usar inteligencia artificial, pero sin medios, sin controles, sin protocolos y, lo que es peor, sin consecuencias si se equivoca.
Una IA que se equivoca… y nadie responde
El artículo recoge ejemplos aterradores:
Fiscales que presentan escritos con sentencias inventadas por IA.
Jueces que confían en resultados automatizados sin verificación humana.
Sistemas de IA en la Justicia sin evaluación previa, sin explicabilidad, sin garantías.
¿Y qué ocurre cuando esa IA falla y te condena?
Nada.
Porque si tú te equivocas en una fecha o un documento, te sancionan.
Pero si el sistema falla por culpa de una IA, es el ciudadano quien paga las consecuencias.
Un ciudadano sin armas en un juicio digital
Vivimos una distopía legal muy real:
La IA ya está en los tribunales, pero no al servicio del ciudadano, sino como herramienta de control y eficiencia… a costa de los derechos fundamentales.
El Ministerio de Justicia presume de “digitalización”.
Pero esa transformación está siendo asimétrica y peligrosa:
El ciudadano no tiene acceso a las herramientas que sí usa la Administración.
No existe una obligación legal para que los operadores jurídicos informen si han usado IA en una resolución.
No hay un sistema que detecte o corrija errores cuando una IA introduce sesgos, falsedades o automatismos inhumanos.
Todo son exigencias para ti. Ninguna para ellos.
¿Cómo defenderte de un sistema así? Con IA. Pero de tu lado.
La única respuesta posible es esta:
Si ellos usan IA, tú necesitas una mejor. Una que juegue a tu favor. Una que revise, simule, detecte fallos y te ayude a construir tu defensa antes de que sea tarde.
Ese es nuestro servicio.
Una IA narrativa, predictiva, analítica.
Que no inventa sentencias, sino que construye defensas sólidas desde los hechos reales.
Que no automatiza errores, sino que detecta errores automáticos.
Simulamos causas, generamos escenarios, buscamos nulidades, planteamos hipótesis y relatamos tu caso con lógica jurídica, empatía y visión estratégica.
Eso es tener un escudo en un juicio digital.
No se trata de tecnología. Se trata de supervivencia procesal.
El sistema judicial está cambiando.
Pero no está cambiando para ti.
Está cambiando contra ti.
Por eso, no basta con tener razón.
Ni con tener pruebas.
Ni con tener un abogado.
Necesitas una IA que te defienda antes de que otra IA te condene.
Y la necesitas ahora.






