De los presagios a las Idus de marzo, pasando por septiembre
Llegó el verano y con los presagios de lo que nos esperará a su vuelta.
Aun no hemos levantado muchos el vuelo para la deslocalización veraniega, que si bien esta es imposible dado que nos han informado que hacienda nos localiza y sigue en nuestros momentos de compras, prueba una vez mas de lo preocupado que esta el Estado por saber de nuestros gustos para luego podernos dar las soluciones necesarias a nuestro consumo, la prohibición y la sanción.
Dicho lo anterior y teniendo activada una ip virtual, por esto del descanso en el placido y tórrido verano, nos llegan los ecos de pasadas noticias que siguen dando vueltas por todos lados y se han convertido en el final de todas las conversaciones, cuando llegue septiembre.
Y es que ya no es la guerra, o el asteroide misterioso que se acerca a la Tierra, ni casi el precio de la gasolina, ahora es la próxima llegada de un mes, el mes del reinicio, septiembre.
Como un mal presagio se nos esta diciendo por todos lados que septiembre será poco más que las idus de marzo para Julio Cesar.
Julio, perdón por el tuteo, no creía en los presagios, el vidente de la época varias veces le avisó de su final, este no le hizo caso.
Cuentan con el Twitter de por aquel entonces que, de camino al Senado, se encontró con el vaticinador, pájaro de mal agüero. Julio volvió a decirle que no había pasado nada de nada.
El pajarico de días adversos, o sea el vidente, le dijo, así con mala baba, que aún no habían terminado las Idus de marzo.
Dicho y hecho, Julio acabó con unas cuantas puñaladas de amigos, hijo adoptivo y otros cuantos que ya aprovechaban la ocasión para meter una puñalada.
Es por ello que nuestros videntes, políticos, ya nos han vaticinado la llegada de un septiembre oscuro, y la Idus del día 13 será de las que hacen historia.
La consigna gubernamental es que nos han dicho que nos vayamos todos de vacaciones, pobres y ricos, titulados o no titulados, gente de bien o de mal, pero todos debemos de irnos de vacaciones, también la clase media, si es que queda alguno de esta clase.
El fenómeno del suceso altamente improbable
Ya he hablado en varios de mis blogs y alguna conferencia suelta, que suelo dar, de Nassim Nicholas Taleb, odiado por algunos y querido por otros, en su libro, El Cisne Negro, brillante para mí, nos habla del impacto de lo Altamente Improbable.
A modo de resumen, ruego se lean el libro de Taleb, dice Taleb que lo que peor hacemos son predicciones de futuro.
Nos pasamos media vida preocupados por el futuro. Tratamos de anticipar lo que sucederá, no hay que ver las predicciones diarias de noticias en televisión o la predicción económica del Gobierno.
Realmente fallamos una y otra vez, los Cisnes Negros se ríen de nuestros vaticinios, es evidente que una vez que suceden estos acontecimientos altamente improbables aparece el genio que decía que ya se estaban viendo venir.
La situación es que somos ciegos a o aleatorio, es nuestra falta de conciencia hacia los errores de predicción, no a la magnitud del error.
En pocas palabras, no sabemos aceptar que lo que no sabemos es mas importante que lo que sabemos.
La tesis de Taleb es que no somos nada bueno prediciendo los fenómenos realmente importantes, no supimos ver el desplome de la bolsa de 1928, no supimos ver las Guerras Mundiales, los atentados del 11 M en España, ni los del 11 de septiembre en EE.UU.
Tampoco supimos vaticinar buenos acontecimientos, el impacto de internet, el éxito de los móviles, etc.
Creemos firmemente en que entendemos el mundo, la evidencia silenciosa, cuando realmente no tenemos ni idea.
El verdadero problema es en la información en la que nos basamos para tomar las decisiones, y de la información que tenemos lo que dejamos de lado, que es realmente lo importante.
La realidad es que solo nos fijamos en los datos que queremos, un ejemplo es que solo nos fijamos en los que triunfan no en los que no llegan.
El ejemplo del Pavo y las leyes universales
Russell, otro gran filosofo, nos dio el ejemplo del Pavo, que terminó siendo el Pavo de Russell.
El pavo analizó que todas las mañanas le daban de comer, varios meses de observación y concluyó con una ley universal, los humanos son muy amables, me quieren y me dan de comer por ello. Pero, un día llegó el día de acción de gracias y todo terminó para el Pavo.
Esto demuestra que las ley formulada por el Pavo valía bien poco.
Para el pavo el acontecimiento imprevisible de su puesta como primer plato era un Cisne Negro, el carnicero sabia que iba a pasar por lo que no era un Cisne Negro para él.
El cisne negro depende de nuestro conocimiento.
Conclusión, a mayor frecuencia de un hecho, menor es la sensibilidad frente a lo inesperado.
Es por ello por lo que la saturación de noticias negativas, todo se hunde en septiembre, lo pasaremos mal y un sinfín lo que hace es que estemos menos sensibilizados con lo inesperado.
Nuestra resistencia a la idea de lo imprevisible
De todo lo anterior la moraleja es que no nos gusta en nuestra vida la existencia de lo imprevisible, cuando la realidad es que se ha vuelto totalmente imprevisible.
Somos buenos prediciendo sucesos que ya han ocurrido, por lo que claramente sobrestimamos el valor de los datos y las explicaciones racionales, pero dejamos atrás lo aleatorio, aquello que no pueden explicar los datos.
Nuestra tendencia, según estudios, es adoptar decisiones instantáneas, no del tipo de pensamiento complejo, de ahí que a una noticia de un mal septiembre adoptemos una decisión instantánea, nos vamos de vacaciones, mas aun cuando se vende esto por todas partes.
Añadamos a esto la falacia narrativa, o lo que es lo mismo, no nos gusta lo desordenado en la compleja realidad, somos víctimas de una selección de hechos que encajan en nuestra historia.
¿Es el próximo septiembre un Cisne Negro?
Creo que no, es un acto de clarividencia esgrimido por nuestros políticos que no saben predecir, pero si llevar a los ciudadanos ante necesidades innecesarias.
Por ir terminando el septiembre tan sombrío, se basa en un error de confirmación esto es, no toda confirmación tiene que ser cierta, a su vez viene bañado en una falacia narrativa sin precedentes, es necesaria contarnos la historia que cuentan para que encaje un discurso imposible, pero además cual es el verdadero motivo de esta campaña de “septiembre oscuro” que somos incapaces de aceptar la incertidumbre, que es ahora la única realidad.
No hay nada cierto para el futuro, el pasado no explica lo presente y mucho menos es capaz de presagiar el tiempo futuro.
Por ello busquemos verdaderos Cisnes Negros a través de la serendipidad y no nos dejemos llevar por una larga y ya aburrida forma de encajar un momento de máxima incertidumbre.






