Hay un programa que veo muchas noches por dejar algo puesto en la televisión del dormitorio por aquello de crear atmosfera. En el programa se proponen durante toda la duración del mismo no mencionar una palabra en concreto aun estando en el país donde se produce el producto en cuestión que no quieren mencionar. Quiero ahora hablar de ideas de negocio en tiempos de “palabra que no voy a mencionar”, o sea, tiempos peculiares.
Año tras año hemos visto cada vez más de cerca como la idea más tradicional, la tienda de algo en calle dejaba paso a la tienda en la red de redes, internet y una vez puesta ahí, el despliegue de medios para hacerla conocer, acto nada sencillo por mucho que se venda el hecho que si queremos vender tenemos que estar en este medio, seguiré insistiendo en que hay negocios que no han de estar en la famosa red y no hablemos de las redes sociales, porque no todo negocio vende a la forma y maneras actuales ni quiere, puede ser que le interese tener una “reputación” y generar una “confianza” a través de este medio, estamos cambiando nuestras costumbres y la confianza se ha trasladado a una confianza digital, interesante lo que de ella se habla en “lo imprevisible” Marta Garcia Aller, de por si yo he tenido ya experiencias de este tipo, puedes decir lo que quieras a través de una pantalla y al venir desde ahí las personas lo creerán a pies juntillas, si se lo dice alguien de persona a persona pueden dudar más.
Es por ello que las ideas de negocio, que vienen y van, pero caen las formas tradicionales, en tiempos peculiares como estos que vivimos no pueden pasar por negocios denominados “analógicos”. Pretender dar cursos presenciales o incluso vender mantequilla, por muy eco que sea esta y hacerlo de una manera tradicional, directa, en tienda en calle o en lugar físico es un suicidio económico demostrado, pero, si viene el pero, también es un suicidio vender mantequilla por internet, o dar cursos presenciales, no venden y tal vez sea porque el modelo cansa y hay grandes tiendas que ya venden todo esto, es por ello que hay que ir a aquella teoría de “los océanos azules” en donde yo me creo mi propio mercado.
La pregunta del millón ¿hay océanos azules? Si, y estos posibilitan islas donde descansar en revolucionarias burbujas llamadas libertaria, como ya se hiciera en otro tiempo, pero de esto no voy a hablar.
¿Cómo se llega a estos océanos azules? Respuesta, con innovación, y no voy a ser yo quien lo diga, autores como W. Chan Kim, o Renée Mauborgne ya lo dijeron, “La estrategia del Océano Azul”. Claro ¿Cómo innovar? Con evolución y esta pasa por no pudo hacer siempre lo mismo una y otra vez, parece que no, pero entramos en un bucle personal y de ideas de negocio porque siempre hacemos lo mismo de una manera u otra, personalmente yo impartía clases, conferencias, tenia un despacho jurídico, intenté negocios con tecnología, pero siempre entraba en bucle al intentar lo mismo cuando realmente todo gira alrededor de un entorno orientado a través del tiempo, todo cambia y evoluciona, los negocios, hablando de los pequeños, no duran nada, un par de años y se queman, tres a lo sumo y hay que innovar, por ello es ahora más que nunca cuando hay que buscar negocios eminentemente prácticos y con una clara orientación al entorno temporal.
Siempre se pone el caso de Nintendo Wii como el paradigma de los océanos azules, Nintendo gastaba millones de dólares para seguir la estela de Sony y de Microsoft, pero cambio su estrategia a un mercado completamente distinto, creo mercado. Pensemos en crear mercado. Su estrategia fue fijarse en las edades de quienes jugaban y creo Nintendo wii, el resto es historia.
Otro ejemplo que quizás me gusta más, dado que es en un entorno menos virtual y sirve para muchas personas que llegan a los diferentes despachos donde colaboro con negocios artesanales o no tecnológicos, en su esencia, es Little Cesar´s Pizza, solo fue ver las necesidades de sus no clientes y entrar en el concepto que denomino Hot N Ready, pizzas listas y calientes al instante.
Todo esto me lleva a descubrir que hay negocios nuevos en océanos digitales. Por ejemplo en estos días de confinamiento y aburrimiento, ojo con esto, ya lo publique en otro post mío, https://juanjovillena.com/es-necesario-el-aburrimiento-pero-no-ser-aburrido quise crear tiendas virtuales para vender productos a través del sistema de Dropshipping, aprendí, si, aun sigo aprendiendo y me parece muy interesante, pero veo que ya es un concepto, método y medio arrasado, por ello llegue hasta un lugar en donde han desarrollado una inteligencia artificial que analiza el producto mas mostrado por influencers y a partir de ahí se comienza la venta del mismo en los canales de tienda Dropshipping, por mucho que me digan que hay que tener intuición para la venta ¿Quién quiere de eso si tengo una IA (inteligencia artificial), esto es la innovación de la que hablábamos, ahora hay que implementarla.
No sólo esto, sino que encontré el siguiente paso para un negocio al que llevo años dedicándome, la compraventa de sociedades y negocios, bien pues ahora compremos el negocio pero que es virtual y ya esta posicionado. Innovación si, algo nuevo, si, fresco, también, un océano azul, creo que si.
Las ideas de negocios retomadas en esta pequeña charla, son posibles pero no haciendo siempre lo mismo, aburre e insisto, no hay que ser aburrido.






