Obituario de un lunes temprano

Dicen que un Obituario es el lugar en donde se encuentra la sección necrológica, un comentario de aquel que fallece, el significado de la vida de aquel que no está.

Suele ser que lo escriba un tercero que conoció a aquel que ya no se encuentra entre los vivos y tal vez conociera de las venturas y desventuras del vivo, ya no tan vivo.

Es costumbre decir siempre cosas buenas del que se va al viaje sin retorno, no sabemos de aquellos que se van, no sabemos de la misma forma que han tenido, no se sabe que vuelvan a sus casas, con los mismos de antes, en algunos casos seria vicio repetir el infortunio y en otros casos seria continuar ese agradable momento de estancia en la denominada zona de confort, el caso es que pocas son las malas palabras para aquel que se ha ido.

Tampoco se da que el Obituario lo escriba el viajante, se sabe de las cartas del que abandona voluntariamente la vida, tal vez son un obituario, pero no sabría decirlo. El caso es cuando una mañana como esta, de lunes, con un Sol y tantas cosas que van de una agenda a otra, suena el rumor del silencio ¿y si no hubiera un nombre al que nombrar? Un hueco de silabas sin respuesta, silencio en la llamada, aire o vacío, solo mañana que recorre ese instante que motiva una intención de contactar.

El Sol sigue ahí, la fresca mañana ajena al silencio continua, creo que la tierra sigue rotando, el tiempo, aunque dicen que no existe mueve otra manecilla del reloj que mide las distancias entre las horas y la agenda tan importante y urgente deja de tener significados, ¿el mundo sigue o se para?

Es cierto e incierto que el que viaja, espera palabras, algunos hasta sacros canticos que entonan, otros murmullos de hechos y venturas también de desventuras, no hay palabras que sujeten la vida pero se escribe diciendo esto o aquello, que susurro más agradable dijo aquel que hizo aquello, o que dice aquel que dejo de hacer por esto que me dijo, una vida de momentos que se resume en que es día de silencio, llamadas, vacío y resulta que es lunes y a lo lejos el mundo a vueltas con que uno se obstina en pensar que le dediquen palabras en el día en que deja de tener planes fijos.

Entonces, ¿a que viene escribir el propio Obituario? Tal vez a nada, y la respuesta sea esa, solo es aquello que un día leía, hagas lo que hagas hazlo con arte, con poesía, que se sienta, no todos los escritos tienen que tener una razón, hoy es un lunes que parece uno más, sin embargo, la luz entra por las ventanas, la vida sigue con sus prisas y hay que tomar un momento para saber hacia donde mece lo que realmente merece.

Nadie escribe palabras por otro, nadie pronuncia silencios que se llenen con ecos que queden, esperar romper la quietud de un lunes que se sucede al domingo es blasfemo, por eso hoy si tienes un tiempo escribe para ti para recordarte. Rumor de un día, delicioso silencio de no ser.

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Juanjo Villena

Tecnólogo, experto en sistemas procesales complejos, líder empresarial y filántropo. No hay problema legal y humano que no tenga solución.

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