Ayer, si ayer, iba por una carretera de mi localidad rumbo a ver a un cliente. Ver in situ a una persona y no solo verla, sino además desplazarme para ello. Como un “joven” disfruto cuando me subo a bordo de mi vehículo de transporte, si bien es una prolongación de la burbuja en la que uno se mueve, la sensación de movimiento lo hace distinto, mirar y ver un paisaje cambiante, del campo a la ciudad, de la ciudad en su conjunto a los barrios por los que pasas en la burbuja en movimiento, llegar y poner un pie en “terra incógnita”, no sabes nada de las oficinas del cliente, no sabes en definitiva nada y vuelves a ese momento en el que todo parece nuevo. La verdad, salir, de vez en cuando, de la burbuja creada por y para pasar estos tiempos parece en cierta medida hasta sano.
¿Por qué las tribulaciones de la nueva normalidad? ¿Qué es una tribulación? Una gran aflicción, una gran pena, así se define, entonces ¿hay pena, dolor, aflicciones en la nueva normalidad? Creo que si.
Mi pequeña contribución del escrito de hoy, viernes, teniendo a muchos conocidos y algún amigo que están pasando o pasan momentos en espera de su resultado ante si se han contagiado, otros ya lo están, es que no hay una nueva normalidad y no vamos a ir hacia eso que se llama “normalidad” desde un punto de vista de negocios y reestructuración de los mismos, es más, yo no quiero la nueva normalidad ni la anterior normalidad regaladas.
Salir a ver clientes es un acontecimiento ahora, como relataba al principio, pero también un coste que se ha de tener en cuenta ¿esto se miraba en la normalidad y en la ahora nueva normalidad? No. Voy a poner el ejemplo más fácil, el mío propio, y describiré mi actividad y lo que implica en la nueva normalidad, normalidad y voy a llamarlo de alguna manera, la no normalidad, algo que creo hay que desear día a día.
Un día cualquiera, ayer, u hoy que también saldré de la burbuja de mi “no normalidad” y visitaré el mundo “nueva normalidad”. El salir a ver tiene un coste en:
Desplazamiento, en mi caso en un vehículo de cuatro ruedas, no es mío, es de alquiler, ergo pago por uso.
Abono de parking en la ciudad, sin comentarios.
Comida, cualquier cuerpo debe comer, al menos una vez al día.
Gasto de combustible, la energía se transforma, etc, sin combustible el coche no anda, sencillo.
Más menos el gasto es 60€, una cantidad ridícula, pero de interés.
Ahora comparemos esto con “no normalidad”
Un día cualquiera video conferencia, el desplazamiento es cero, sin coste de vehículo, etc, el coste es energético y de un pago mensual de los servicios de fibra mas internet.
Comida, la que se tenga en casa y las ganas de hacerla, se puede practicar el ayuno, pero aconsejable comer una vez al día, si puede ser, son manías de los seres orgánicos.
¿Coste entonces?, 15€. Puede sorprender la cifra, pero siempre hay gasto. El hecho de levantarse y poner de nuevo un pie conlleva gastos, asumibles o no, pero gastos en todo caso.
ES por ello y en el simple ejemplo, que no añade si hay que tener un ordenador para realizar las videoconferencias, un programa instalado para las conexiones, haciendo una salvedad que ya tuviéramos estos el simple hecho de no desplazarse y el ahorro de costes es significativo.
¿Queremos una nueva normalidad? A primera vista no. Pero el ejemplo anterior es una pequeña perspectiva de lo que nos esta dando el hoy con la posibilidad de quedarse con la “no normalidad” ¿realmente que ganamos? Tiempo.
Tiempo que tenemos para nosotros, para los nuestros, ya, ahora seamos realistas, ganamos tiempo, en lo que llevamos de situación pandémica, por lo menos yo, se han ido cambiando elementos que nos motivaban. Es cierto que antes pudiera motivarnos ir de compras, ahora las compras se hacen en casa, esto ya lo hacia yo, pero ahora es si cabe más efectivo. Tal vez nos motivara el trato personal, esto es más complicado de variar, pero hay que entender que es distinto. Es complejo llegar a una negociación vía videoconferencia, no, como todo es ir probando y acostumbrando a nuestros clientes, proveedores, a todos a este nuevo sistema, a mi me ocurre que para fomentar el uso de estos medios he pasado a cobrar las visitas presenciales, antes no lo hacia pero ahora creo que es necesario cobrar por ello y a la vez ir lanzando una nueva forma de contactar.
¿Cómo adaptarnos a esta “no normalidad”? No creo que sea una cuestión de adaptación si no más bien de cambiar. Hace años leía “la teoría de la inteligencia creadora” de José Antonio Marina, https://amzn.to/3tlKMZ9 , en este libro de argumentos, nos viene a decir que un castor se adapta al medio, crea presas, pero un ser humano crea presas, si ¿Cómo las del castor que se adapta al medio? No, las crea y las mejora y cada una es distinta, porque no se adapta, cambia el medio. En pocas palabras la adaptación es una forma, pero hay que cambiar y de ahí la inteligencia, en el cambio esta la fórmula y la “no normalidad” es un momento para el cambio y nada de adaptación, es evolución.
He pensado en hacer una serie dedicada a la “no normalidad” he incluso como otro proyecto mío, desemprender, https://desemprender.eu/ desarrollar unos pasos para el cambio en la misma, iré viendo, de momento la dejo aquí mencionada, “La no normalidad” nacida de las tribulaciones en la nueva normalidad.






