Mi idealizado negocio playero

Año tras año con el verano

Año tras año siempre con la llegada del calor, echo de menos ese ambiente de playa.

Año tras año espero encontrar el lugar idóneo en donde montar mi chiringuito playero y de esta forma tener la excusa tanto de ir a la costa como de tener un negocio, la idea de la sinergia es muy atrayente.

Año tras año tras la noche de San Juan, con la quema de lo pasado reaparece con mayor fuerza la búsqueda de un cambio, vida, obras, milagros.

Es por ello por lo que volví a revisar una historia que contaba a mis alumnos, que tiempos aquellos, de la idea del cambio al chiringuito playero, y esta era así.

Historia de un negocio visto desde la escalera

Nemo, o sea Nadie, para los que asocien a Nemo con el pez de Disney, todos los derechos de autor del pez son suyos, moría de calor en una ciudad cualquiera, no cercana a la costa.

Las temperaturas cada día batían récord, el verano más caluroso de la historia, ahora si notamos el cambio climático. Para Nemo era ya una situación insoportable, ya ni el aire acondicionado de su ruta de casa al trabajo y del trabajo a casa le ayudaba, tenía estudiada casi al milímetro, tiendas donde había aire acondicionado, centros comerciales por los que hace una rápida pasada y respirar aire no caliente.

Si actualizamos este relato a nuestro momento actual, Nemo lo pasaría mal, porque muchas de las tiendas que le servían para su recorrido infernal, han cerrado, pestes, la guerra infinita, el precio de la luz, el gas y un largo et cetera.

Volviendo al relato, Nemo soñaba con vivir en la Playa, concretamente en algún lugar del levante de su país. Tenía fijado un pueblecito, ya no tan pueblecito, a la rivera del mediterráneo.

Idealizar no es conveniente, dado que para Nemo ese lugar era el paraíso en la Tierra, cualquier otro vería aquello como una ingente masa de edificios que albergan seres dolientes de la rutina que visitan otro centro de rutina playera.

Para Nemo la vida frente al mar le reconciliaba con su parte interior.

Ese año, en el del relato, Nemo vio su oportunidad, un local de venta de pollo con patatas se traspasaba, oportunidad, aunque Nemo se olvidaba de una regla universal por excelencia y que es un punto de no inflexión en el multiverso, los locales en traspaso no se adquieren, son focos de mala racha continua, son mareas constantes y eternas de penuria y tan pronto se acogen en el seno de la vida personal conllevan la ruina, en pocas palabras traspaso igual a continuación del fracaso de otro.

Pero Nemo, al que las banderas del destino, los avisos de este le daban igual, observaba desde fuera, con mente analítica y ojos envidiosos, el local de venta de Pollos, este era regentado por un matrimonio belga.

Año tras año, Nemo visitaba el local, local que no había sufrido una reforma desde los años 80 en el que sus dueños, los belgas, se habían hecho con el y el negocio de venta de pollos.

Doña Belga, sabia muy bien como vender sus pollos, una mezcla de salsa y curri volvía locos a sus compatriotas que también residían o veraneaban en la misma zona.

Esa mezcla de pollo asado, a fuego lento, esa salsa salada, pero a la vez calmada y el curri se volvían en el paladar, poco exigente del turista, habido de comida barata y que no tuviera que ensuciar cocina alguna, una locura de mente y espíritu.

Nemo compraba todos los fines de semana un pollo con patatas, un pollo y las patatas de regalo.

En una de sus ensoñaciones, plan de negocio y estudio de mercado, Nemo se visionaba como el Rey del Pollo con Patatas, o R.P.P.

Ese día, en visita rápida a la zona vio el cielo del R.P.P. abierto, el local se traspasaba.

Nemo lo decidió pronto, quemo sus naves, como tantos otros conquistadores han hecho, nunca un paso atrás, vendió todo lo que tenia en la urbe y se lanzo al Pollo beach, la vida del pollo en la playa, de esto tenia también in mente hacer un libro de autoayuda, de como el pollo salvo mi vida, pero esto seria un poco más adelante.

Hago un pequeño inciso, en el relato omito detalles económicos como el coste del local, el coste del traspaso que se me antoja alto no, lo siguiente, el coste de la receta, porque si, los belgas la tenían patentada.

Doña Belga había pensado en ser la Princesa del Pollo con Patatas, o P.P.P., no son siglas de ningún partido político, pero Doña Belga tenía un fuerte carácter empresarial.

No hago tampoco mención, solo de pasada, del plan de negocio de Nemo, el cual no incluía ningún apartado en donde se tuviera la cuenta el no éxito del proyecto pollero, un plan de escape por si toca comerse uno mismo los pollos.

Volviendo al relato, he de ser breve para no aburrir, Nemo se hizo con el traspaso, encolerizó a los dioses y puso en contra al universo, dado que en no tenia que estar ahí, probablemente su anodina vida en la ciudad tenia una misión superior que ningún mortal entiende, pero tenia una misión, por ello el Destino castigo a Nemo.

Nemo, que quería vivir en una playa, disfrutar de las olas del mar y de un entorno más relajado comenzó a tener un estrés post traumático tras adquirir el restaurante de pollos para llevar.

La vida de Nemo cambio radicalmente. Por las mañanas, temprano recibía los pollos, ya sacrificados, y los preparaba para el asado. Nemo descubrió que el traspaso del negocio no contemplaba unas instrucciones de que hacer, como hacer. Nemo en ningún momento le dijo a Doña Belga que se quedara con el un plazo de tiempo para aprender el negocio, Doña Belga, divorciada recientemente de Don Belga, se había ido a las costas de una isla de Grecia.

Nemo si aprendió lo que era el calor del infierno. El verano de la inauguración con treinta y ocho grados, en un ambiente húmedo, de la playa, y con los hornos de pollos hasta arriba supo lo que eran ochenta grados en el local, local por cierto que no contaba con aire acondicionado, los belgas eran muy sufridos.

Nemo tuvo su primer golpe de calor, aun lo recuerda, bueno no lo recuerda porque se desmayó sirviendo un pollo con patatas a un matrimonio joven que quería también ir a vivir a la playa.

Nemo tras una serie de acontecimientos, se dio cuenta que vivía para los pollos y el Estado, este ultimo se cebaba en la clase productiva y Nemo había pasado de ser uno mas a tener nombre y apellidos en la lista de autónomos, Nemo ya no era Nemo, era Don Nemo con varios expedientes abiertos por sanidad, lo dicho, el local no tenía las características adecuadas, y el mayor de los golpes, la salsa de curri a la belga no era compatible con la vida humana.

Moraleja

Me extendería más pero sinceramente me aguarda la piscina para dejar atrás la idea de la vida playera, Nemo nos debe recordar a todos que el Destino nos avisa de donde debemos estar.

Si no hacemos caso al destino, a través de la intuición, nos veremos en el infierno, Nemo así lo experimento.

Que si no queremos hacer caso a la intuición cualquier plan de negocios pasa por un plan de escape por si las cosas van mal, que irán mal, porque hemos tentado al Destino.

Y lo más importante, Nemo no hablo con Don Belga, que era el sufridor que abría el local todas las mañanas, recibía los pedidos, calentaba los hornos, servía los pollos, hacia la salsa, freía las patatas y se abrasaba día a día en el paraíso playero. Por ello, hay que saber con quien hablamos en una negociación.

Hoy tras este relato se me han quitado mis ganas de la sinergia vacaciones y negocio.

Feliz entrada del verano.

Picture of Juanjo Villena

Juanjo Villena

Tecnólogo, experto en sistemas procesales complejos, líder empresarial y filántropo. No hay problema legal y humano que no tenga solución.

TAMBIÉN PODRÍA INTERESARTE