Definición y otras cosas.
Dicen que el criptoanarquismo es una corriente de pensamiento que busca la privacidad, la libertad económica, principalmente y la libertad política.
El criptoanarquista parece ser persona que busca ante todo una libertad frente a un Estado opresor, que vende por un lado el bien común, pero esquilma a sus ciudadanos en nombre de un bienestar aparente.
En un momento en donde han triunfado las democracias totalitarias, el bienestar de la mayoría supera al bienestar de la minoría o al de un individuo, parece que el ciudadano en el mayor bien que posee, la libertad, quiera defender esta de un colectivismo mal entendido.
Muchos llegan al criptoanarquismo tras la lectura del famoso manifiesto de C. May, que ya en el año 1.998 publicó el “Manifiesto criptoanarquista”. Apuntaba a un nuevo mercado, el anarcocapitalismo que lo denomino “criptoanarquia”, otros llegaron por la proliferación del nuevo escenario de los criptoactivos, concretamente las criptomonedas.
El hecho es que de una forma u otra la postura criptoanarquista puede ser una solución para aquellos que quieran sobrevivir en el mundo actual en donde la perdida de derechos y libertades es diaria y esta se deja ver en el mundo de los negocios.
De la muerte civil al criptoanarquismo.
Llegar al convencimiento de la idea de libertad normalmente se llega tras la perdida de esta o una disminución del sentimiento de libertad.
Tal vez sean los emprendedores y los empresarios los que más lleguen a este espíritu de sentimiento anarcocapitalista dado que son el sector de individuos más afectado por las Administraciones Publicas que en su búsqueda, casi enfermiza, para el mantenimiento de sus estructuras aplastan sin compasión al ciudadano.
La perdida de derechos económicos es el día a día y la consecuencia es la llegada de un gran número de ciudadanos al estado de “Muerte Civil”.
No voy a entrar en las diferentes políticas lo único es que la defensa de la libertad económica Ha quedado relegada a un casi tercer plano, al Estado y su maquinaria poco le importa el estado económico de sus ciudadanos en el momento en que entran en la imposibilidad de hacer frente a los pagos, es más la propia Administración es la precursora del embargo de bienes, asfixia económica y mira para otro lado si el ciudadano llega a la anteriormente mencionada muerte civil, el cierre total y acceso al sistema económico.
Un ejemplo dado, en España, es la falta de una legislación concreta en las situaciones de empresas de reclamación de deudas, no existe y es un todo vale.
Así mismo la actual legislación en materia de quiebra personal, la denominada segunda oportunidad es un pastiche imposible de llevar adelante y que solo conlleva la total perdida de derechos económicos del ciudadano.
De ahí el acuñado termino Muerte Civil, que ya se encontraba en Roma, y vuelve con más fuerza en nuestros días.
Esta ficción jurídica conlleva que el individuo pierde sus derechos patrimoniales que ha día de hoy son en demasía importantes porque el individuo sin libertad financiera no tiene acceso a nada.
En respuesta a esta muerte civil, podríamos decir que viene el aire fresco del criptoanarquismo, este proporciona de nuevo una libertad al individuo que no tiene ya cabida en la sociedad convencional.
Hacia un negocio anarcocapitalista pasando por la libertad.
Muchos son los que ven que el criptoanarquismo sea la única forma de proteger lo poco que ganan para que no sea arrancado de sus cuentas de forma a veces preventiva, exceso de procesos en vía ejecutiva, como de procesos de ejecución por vía de apremio.
La protección de los medios de vida, mínimos, es una necesidad cuando el Estado y otros entes a fin, han decidido privar al individuo de defensa alguna, o los medios dispuestos son meros placebos para que los individuos se crean protegidos.
El ejemplo de fracaso más absoluto de las medidas de protección económicas para el individuo es evidente en toda la legislación de Concurso de Acreedores y Segunda Oportunidad, el que llega a estos expedientes se da ya por muerto de manera civil.
De ahí que la respuesta de los individuos privados de su libertad económica sea la lucha por ella en un medio que les hace posible esta y sea en el mundo virtual, la generación de criptoactivos es la manera de sobrevivir.
Desde el Estado toda medida de libertad financiera se acoge como un fraude y por todos los medios se intenta incriminar a los que busquen estas nuevas fórmulas.
Hay que tener en cuenta que todos los residentes de un país y los que pasan por sus fronteras pagan impuestos, el consumo lleva impuestos por lo que el Estado recibe su pago con cada compra que haga un ciudadano o un no ciudadano, extranjero, turista. Sin embargo, es tal el gasto del Estado que necesita más y más por lo que no tiene medida.
El muerto civil aun sin sus derechos económicos seguirá dentro del mercado pues debe comer al menos una vez al día, a su vez comprará medicinas si está enfermo, pagará una habitación o casa, su familia, también afectada por su situación deberá consumir, de ahí que se vea obligado por sus circunstancias a entrar en la búsqueda de libertad financiera que el sistema no le permite y que le ha echado.
Es curioso que quienes más arriesgan en términos financieros y que son el motor de la dinámica económica sean los más castigados y sin embargo el sistema premie al que no produce ni arriesga.
De ahí que el muerto civil busque crear un negocio que logre su independencia del modelo tradicional y encuentre en los criptoactivos una fuente, al menos de posibilidades.
El modelo del negocio virtual, único que puede llevar a cabo un muerto civil, se desarrollo en un medio completamente libre de controles no deseados. Esto no quiere decir que el negocio sea ilegal, la presunción de que todo Criptoactivo generado por un negocio es fruto de la necesidad de expandir la creencia que todo lo no controlado por el Estado es ilegal.
Perfectamente negocios tan legales como dar clases de manera virtual no conlleva que sean perseguibles. La locura del control genera una cordura que busca la libertad.
El modelo de negocio viable desde el criptoanarquismo.
Tal vez puede resultar que todo modelo de negocio entre en la viabilidad del criptoanarquismo.
Sinceramente creo que todo aquel que sufre la muerte civil, debe desarrollar una actividad basada en el asesoramiento, dado que no conlleva mucha inversión, que recordemos el muerto civil no tiene acceso a los medios comunes de inversión y gasto.
Por ello comenzar con un negocio de asesoramiento es el primer paso para renacer del muerto civil, una nueva vida en libertad financiera le aguarda.
La clave estará en la forma de llevar a cabo el asesoramiento que será todo el por medios informáticos.
Finalmente, un canto a la libertad.
Todo aquel que se ha visto privado de sus derechos económicos, que por su hacer en negocios se ha visto arruinado y sin posibilidad de recuperar su vida, esta obligado a proseguir, muerto civilmente, pero vivo en la realidad. Un primer estudio a los criptoactivos es el paso para volver a ser un ciudadano, si bien no en los Estados actuales, pero si volver a poder decidir y esto conlleve la mayor de las responsabilidades, la libertad.
Post data por este tema.
El autor solo expone una situación que encuentra en su vida. Este escrito no es un llamamiento al impago de deudas e impuestos, pues como ciudadano de un Estado se ha de colaborar en su sostenimiento, si bien desde el principio de libertad y derechos, no basado en la obligación nacida de la obligación en sí.
Esto es un texto de ciencia ficción jurídica y como tal debe ser tratado y entendido.






