Negocios en pijama y zapatillas, 3.0

El nacimiento de una terminología.

Hace años, muchos tal vez, cualquiera que tuviera mucho arrojo y valor, decidía montar un negocio, la mayoría autoempleos, pero digamos que negocio.

No era del todo difícil, valor, tesón, ganas de libertad de horarios, una idea, que la mayoría de las ideas se quedaban en el papel del plan de negocios y todo ello envuelto en una realidad muy distinta a la que vivimos ahora.

Surgió también la posibilidad tecnológica, tiendas en internet, lo que ahora llamamos Marketplace, casi todos los tipos de venta se podían hacer a través de una novedad, que se iba introduciendo más y más, internet.

Entonces se acuñó un termino nuevo para este tipo de negocios, en los que el emprendedor, arriesgaba poco, desplazamientos casi cero, inversión mínima, de todo esto nació “Negocios en pijama y en zapatillas”.

Básicamente ¿Qué es un negocio en pijama y en zapatillas?

Un negocio en pijama y zapatillas se basaba sobre todo en una cierta facilidad del acceso de cualquier persona a un sistema de venta on line.

Principalmente esta tipología de negocios se hacía desde casa, con medios de andar por casa y aunque se llamaran negocios en pijama, el uso de este podía no ser indispensable, pero lo cierto es que se podían hacer desde la comodidad del hogar.

¿Complejidad? Ninguna, ninguna si se seguían unas pequeñas instrucciones, el éxito se basaba en esto, cualquiera podía.

La evolución del negocio en pijama y zapatillas.

Como todo lo que esta pegado a la tecnología, experimenta una fase de desarrollo creciente, que puede ser espectacular.

Se ha de tener en cuenta que el desarrollo de las ventas por internet se disparó en estos años, llegando a su máxima cuota ahora con la pandemia mundial y su posterior efecto en todos los hogares.

Los negocios en pijama y en zapatillas, a poco que hubieran durado más de la década de los 2010, tenían bastante fuerza y posicionamiento, sin embargo, la inmensa mayoría sucumbía a su propia realidad, el elemento tecnológico, en creciente desarrollo pedía actualizaciones constantes, que pocos podían seguir, pero esto es un problema de reinversión.

Y es la tecnología la base de estos negocios, año tras año esta ha ido evolucionando de tal manera que se ha llegado a un grado muy importante de especialización que complica lo sencillo.

Es de tener en cuenta que ahora cuando mayores parecen las posibilidades de crear y mantener un negocio de base tecnológica, encontremos que los requisitos han variado tanto que el negocio de “en pijama y en zapatillas” sea imposible de llevar por una sola persona.

Se ha pasado de una evolución de la fácil a lo difícil.

Quien antes quería poner su negocio desde casa, nunca fue fácil del todo, debía de construir una web, añadirle un sistema de Marketplace, encontrar proveedores o ser el mismo el proveedor de sus productos y servicios, completar un volumen cuantioso de papeleo burocrático y llevar sus, ahora denominadas, redes sociales.

Todo lo anterior dulcificado, permitía lograr un negocio que incluso en breve tiempo podía ser rentable.

Sin embargo, el auge de Internet ha llevado a una concentración tal de negocios online que se es uno más sin destacar en la infinita gama de negocios.

En efecto, en su propia evolución se ha fraguado la complicación.

El cambio del 2.0 al 3.0

Los negocios de “en pijama y en zapatillas” cambian de un internet 2.0 a un modelo del 3.0

El hecho es que lo que antes se solucionaba con mucha imaginación, ahora requiere de una gran especialización.

El salto al negocio 3.0 conlleva una búsqueda de la ubicación de este entre otros muchos utilizando las redes sociales.

No sirve ya estar en Facebook, no sirve estar en Instagram o tuitear, hay que aparecer en YouTube, discord, tiktok, twich, si bien muchos de ellos están pasando por un auge en el que indican que se ha de entrar, abrir cuenta y comenzar, conlleva dar una vuelta de tuerca a negocios que se quieren posicionar en Internet para vender.

Antes un negocio, incluso por el boca a boca, podía mantenerse, ahora el negocio ha de estar si o si en Internet.

El ejemplo que siempre suelo poner, el negocio de la “compota de la abuela”, un negocio de los básicos de “en pijama y en zapatillas”, que no es más que la venta de una mermelada de fabricación propia, conlleva ahora un grado tan alto de especialización en medios y redes sociales, que no todos son capaces de soportar.

Y esto es porque puede hacer la mejor compota del mundo, pero si no se sabe colocar en internet y no ya internet en si misma, si no que no tiene un amplio nivel de seguidores, etc, no llega a vender.

Los expertos dicen que el trabajo del posicionamiento no es de hoy para hoy mismo, tarda, la media está en seis meses, o más.

A lo anterior hay que sumar el “precio del posicionamiento”, los servicios de posicionamiento no son baratos, mínimo precio por un blog escrito por tercero, contratado para ello, es de veinte euros artículo, mínimo se necesitan uno a la semana para ir creciendo en un posicionamiento orgánico.

La web, ya no son lo que era, te la hacías tu mismo, ahora entre webs, landing page, existe un mundo de posibilidades y recordemos que no sirve una web para verla a través del ordenador, se ha de pensar en contenido para dispositivos móviles.

Las campañas no son intuitivas, baste con una mera visión de Google ads, y se verá la complejidad del interfaz de usuario, mínimo es para hacer varios cursos.

Todo esto nos lleva a que “negocios en pijama y en zapatillas” han evolucionado a un 3.0 incrementando su dificultad.

Del ejemplo de la “compota de manzana de la abuela” ahora no basta con la producción de manzanas, envasado, es casi mas importante que la abuela sea visitada en Instagram, saque un video en tiktok y empiece por un canal YouTube o twich, en donde muestra como prepara las compotas y recetas, o sea que casi se ha trasformado en una productora de medios.

Creo que hay que recordar que no todo el mundo sirve para las artes escénicas, el hecho de pedir a la “abuela de la compota” se siente delante de una cámara y empiece a emitir en internet, no es fácil, tampoco que haga un post semanal o casi diario y alguien tendrá que seguir haciendo la compota, ¿entonces?

La Evolución trae el “negocio en pijama y zapatillas” a un nivel superior. Será necesarios varios pijamas y zapatillas que colaboren en el negocio principal.

Antes de cerrar el post, quisiera dejar una pincelada de lo que será la siguiente transformación en el metaverso, la abuela de la compota llega al metaverso y vende allí su compota.

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Juanjo Villena

Tecnólogo, experto en sistemas procesales complejos, líder empresarial y filántropo. No hay problema legal y humano que no tenga solución.

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